Al principio Soledad se sintio de lo más extraña, habían pasado años desde la última vez que alguien la hubiera besado, pero los labios de Patricio eran calidos y suaves y su lengua, ni que decir de su lengua, que sabia muy bien la danza que estaba bailando. Pasaron largo rato entregados al disfrute de sus besos, que estaban llenos de promesas, cargados de pasión olvidada y repletos de entusiasmo renovado; las dudas de Soledad se encontraban del todo disipadas y por un instante se olvido del mundo, solo existian en su habitación Patricio y sus labios, Patricio y su lengua, Patrico y su... y su... Hay y su Todo.
Cuando Patricio sintio a Chole sin ningún tipo de incomodidad, sus manos emprendieron el camino , primero el cuello, después sus hombros que eran suavecitos y rendonditos, sus brazos, sus manos lizas, de ahí a sus abdomen haciendo pequeños círculos con las yemas de sus dedos, al notar que Soledad respondia a sus caricias, se aventuro más, con sumo cuidado y sin dejar de besarla, desabotono su blusa y la abrio para dejar al descubierto sus turgentes pechos, para esos momentos los besos habian decendido de la boca al cuello y la respiración de Chole era cada vez más entrecortada. Patricio comenzó a trazar un camino humedo desde las mejillas de Soledad, pasando por su cuello y llegando por fin a sus pecho que se encontraban inflamados y reclamantes de antención, primero dio pequeños besitos alrededor de ellos y cuando por fin se apodero de uno de los rosados pezones y su succiono con fruición, Soledad no pudo más su mundo hasta eso momento equilibrado, sufrio una descargada, que solo podia definir como electrica, de pronto el cuerpo de Soledad desperto de un letargo, del que ni siquiera sabia se encontraba y el centro de su femenidad despertó y pedia sin cesar el alimento jamás probado.
Patricio la desvistio agilmente y sus manos empezaron a jugetear con el elástico de su ropa interior, Chole que nunca habia experimentado caricia masculina en su epicentro se sintio desfallecer, pero Patricio no cesaba en su tarea amatoria, acaricio sus rizos vulvicos y muy despacito fue adentrandose en sus carnes virgenes...
Soledad se desperto con un certero sentimiento de plenitud, pero también se desperto sola, en un principio penso que a lo mejor y su potente Patricio habia ido al baño, pero al no escuchar ruidos en aquel recinto, la sosobra se apodero de ella, se levanto de golpe y encendio la luz, no habia ni un solo rastro de él, fue a buscarlo a la sala y nada, por último a la cocina y tampoco. Chole no entendia que pasaba, no habia ninguna nota o indicio del paradero de su Patricio, se percato que lo único que sabia de él era su nombre, su profesión y que todas las mañanas las saludaba desde su ventana.
Se despertó más temprano de lo habitual, y salio de su casa cinco minutos antes, camino con paso rápado y si no corria era porque sus tacones no se lo permitian, al llegar a su anhelada cuadra, la sorpresa fue enorme la ventana se encontraba cerrada y de ella colgaba un gran letrero de letras rojas que decia "Se vende", no lo podia creer, su cabeza empezo a darle vueltas y más vueltas, cuando por fin se calmo, anoto el número telefonico que habia en el letrero.
Desde que llegó a su oficina marco sin parar el número de telefono, pero siempre era lo mismo, no obtenia respuesta alguna.
Pasaron los días y estos dieron paso a los meses y al octavo mes de aquella tarde en la cual Soledad se compartio con aquel ya un tanto borroso Patricio, camina Soledad un sabado por la tarde por el atiborrado centro de la ciudad, cuando una imagen de lo más decadente e insolita capturo su atención, era una pequeña instalación que decia "terapia psicologíca para el solitario" atiende el Dr. Patricio Uribe y una foto de él, su Patricio, su anhela y adorado Patricio, la colera se apodero de Chole y sin siquiera pensarselo, sus piernas la llevaron ahi, entro y los ojos parecia se le iban a salir de su orbita, habia una muchacha que hacia las veces de recepcionista y tres personas, que Soledad asumio eran los solitarios; de manera muy amable la joven le pregunto que si tenia cita o si podia ayudarla en algo, Soledad le respondió que necesitaba ver al doctor, pero la muchacha le respondia que ese día seria imposible, puesto que el doctor tenia la agenda llena, pero que si gustaba le podia poner cita para el día siguiente. Y así sería, por la vida, tenia que darle la oportunidad de aclarar aquello que tanto la habia atormentado durante esos meses...
Continuara...